Calidad

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Aprobado, por Café

     Una historia.

     Un niño sale del colegio, tendrá apenas 9 o 10 años. Su padre lo espera en la puerta. Se saludan y se sonríen. El hombre se dirige a su hijo después del beso de rigor:

     –¿Qué tal te salió el examen del otro día?

     –Bien –contesta el niño con cierta indiferencia.

     Saca unos folios escritos a mano y con una circunferencia roja en la parte superior y se los entrega al padre, quien abre los ojos como platos.

     –¡Un siete! Es que eres el mejor. Muy bien, ¡qué orgulloso estoy de ti!

     El niño lo interrumpe, sin la más mínima descortesía, abre su mochila y, con una sonrisa que derretiría un iceberg y una emoción fuera de toda duda, le muestra otro folio en blanco con un dibujo.

     –Mira, te he hecho un Christmas.

     El padre lo coge, lo mira distraídamente y sin la más leve mueca de alegría le dice:

–Bien, guárdalo; vámonos.

     Es verídico, y por desgracia seguro que no hace falta que lo demuestre jurándolo sobre la Biblia (o la Constitución, que no sé cuál de ambas está más desprestigiada últimamente), porque escenas similares habremos visto y oído decenas de veces.

     Luego nos quejamos: de la escala de valores, de que la juventud es un desastre, de que mis hijos ni me escuchan ni me hablan, de que pasan de todo, de que andan todo el día liados con el móvil o con la Play. Pero, ¿qesperamos recibir con estas cosas que entregamos? No dan peras los olmos, y la responsabilidad no es del olmo, sino de quien lo plantó, lo cuidó y lo regó como olmo y luego se pone a golpearlo severamente con una vara porque sólo da sámaras.

     Es que la sociedad… Y una mierda. Vamos a repartir las culpas, que es más sensato y menos conmovedor, y observar en qué momentos y ante qué circunstancias se muestran con nosotros más felices nuestros niños.

     O lo mismo dentro de 25 años nuestros hijos estén tremendamente preocupados por la calidad, y profundamente ausentes de la calidez.

     En fin.

Elliot Dear – BBC One – The Supporting Act from Tony Petersen Film on Vimeo.

 

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Acerca de Rafa Poverello

Más allá de la falsedad del nombre, pues no soy pobre ni aunque quisiera en virtud del bagaje socio-cultural del que me es imposible escabullirme, mi espíritu anda de su lado, no porque sean buenos, sino porque se les trata injustamente.
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2 respuestas a Calidad

  1. Nunca se puede estar en la vida de otra persona pero trato que esa escena no se reproduzca en mí. Nunca se sabe si se hace en algún grado y se ve mejor desde fuera.

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