“Las brujas de Salem” (1953)

Arthur Miller by gabrio76

Arthur Miller by gabrio76

Siento náuseas escuchando decir al Sr. Montoro (disculpen lo de señor) en referencia a Carlos Monedero que todos tenemos los mismos derechos, libertades y obligaciones. Pero náuseas, náuseas, de las de verdad. Voy a grabarme esa frase suya de que “hay que cumplir con las obligaciones de la ley como todo el mundo en este país, que para eso somos una democracia y un Estado de derecho consolidado”, para ponérmela cada vez que me siente mal una comida y necesite vomitar. Mientras recordaré que la abogacía del Estado ese de derechos y obligaciones para todos no imputó a la infanta Cristina (la pobre).

El caso es que en esta caza de brujas a Podemos, que debe darle más miedo a los de arriba (por el momento a Dios gracias) que las propias meigas, me tuve que acordar indefectiblemente de la otra caza gorda de hace poco más de medio siglo y que se produjo a manos del senador McCarthy en otra de las más lúcidas democracias occidentales que se conocen: EE.UU., por supuesto.

No voy a contar, porque seguramente es de todos conocido -aparte de que estuvo casado con Marilyn- que toda la vida y obra de este genio que fue Arthur Miller está atravesada de parte a parte por el activismo social y político a favor de los derechos fundamentales y la crítica feroz al conservadurismo y la falsa moralidad, pero el ejemplo clásico a esta verdad de Perogrullo es “Las brujas de Salem”, obra adaptada por él mismo para el guión del filme “El crisol” (1997), que salva de la quema el todoterreno Day-Lewis y una buena panda de actores y actrices.

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The Crucible by AudreyBenjaminsen

En “Las brujas de Salem” podemos contemplar curiosas y largas explicaciones del autor sobre los personajes, el contexto y la historia en sí, algo extremadamente raro en teatro, pues por momentos parece novela o ensayo y resulta imposible de representar a menos que un narrador externo lo transmitiera al espectador, y que supone una nada velada crítica al macartismo y sus consecuencias, algo que el propio autor refiere explícitamente en uno de esos extensos párrafos comparando los sucesos del siglo XVII con la caza de brujas que estaba viviendo. El propio Miller fue víctima del Comité de Actividades Antiamericanas: acusado de comunista (¡como si fuera un crimen!) se negó a declarar en contra de compañeros de profesión al igual que Welles o Chaplin, aunque finalmente el Tribunal de Apelación de los Estados Unidos anuló la sentencia, de forma que no tuvo que ingresar en la cárcel.

Y en fin,  sólo compartir que podría hablar mucho y bien de las virtudes de esta obra: lo ágil de su lectura, o lo magnífico de algunos de los personajes… Pero lo que más me sale compartir en este momento de indignación, en mitad de este circo de Montoro y camaradas (disculpen la palabra marxista, que ya le costó lo suyo a Chaplin) es que tengo un cabreo que sólo puede imaginárselo quien haya leído la obra de teatro y la recuerde.

Pues eso: ¡qué cabreo tengo!

La obra completa pinchando aquí.

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Acerca de Rafa Poverello

Más allá de la falsedad del nombre, pues no soy pobre ni aunque quisiera en virtud del bagaje socio-cultural del que me es imposible escabullirme, mi espíritu anda de su lado, no porque sean buenos, sino porque se les trata injustamente.
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8 respuestas a “Las brujas de Salem” (1953)

  1. Es normal estar enfadado. Lo anormal es no estarlo…

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  2. Krust dijo:

    No he leído “Las brujas de Salem” pero sí que vi la adaptación al cine y he de decir que no me gustó nada (conste que Daniel Day Lewis es de mis actores preferidos, y la Wynona siempre me ha gustado mucho, sobretodo en los 90' de cuando data la peli…), así que igual me da por leerla esta obra teatral (¡miedo me da este género escrito, como creo que te he comentado alguna vez!), ¿Esta completo en el enlace?, ¿Sólo son esas 126 páginas hasta la caída del telón? Si es así igual revisito este post algún otro día.*Al loro con Montoro que todavía puede seguir haciendo mal en los pocos meses que, espero, le queden para seguir empuñando la cartera de Hacienda y Admon. Pública.-

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  3. Poverello dijo:

    Yo es que como soy un tanto anormal. En “Nosotros”, la percutora distopía de Zamiatin, se atacaba a mansalva el concepto de individuo y se veían anormales unas cosas… Lo del voto libre y secreto mismamente. Esperemos no hallarnos ya en esas en breve.

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  4. Poverello dijo:

    Una peli no es buena sólo porque la salven los actores. Más bien sería decir que se salvan ellos.La obra sí es enterita dentro de esas 126 páginas. Fácil y ágil de leer y con algún personaje malo de cojones que NO casualmente se apellida casi igual que el bueno de Nathaniel Hawthorne, que dicen las buenas lenguas que se metió una letrita en medio del apellido para no guardar relación con los familiares que fueron acusación en el proceso de Salem.Lo mejor de Montoro es que ya peor no lo va a hacer.

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  5. Apoyo incondicionalmente tus palabras, excepto que Montoro peor no lo va a hacer. Temblemos hasta que esté en la p…calle. Él y todos los cobardes que se llenan la boca de retórica defensa de libertades cuando son los primeros en incumplirlas. Y conste, que aún no sé qué opinar sobre Podemos. Pero que es una caza de brujas no cabe la menor duda. Y de que están acojonados, tampoco.

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  6. Poverello dijo:

    Cuidado con tu avatar, que estos van a por todas, ji.¿Y Podemos también lo puede hacer peor?

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  7. Qué buena la novela de Zamiatin, precursora de Orwell y de Huxley, y en algunos aspectos incluso más inquietante…____________________________«En el mundo antiguo, los únicos que lo entendieron fueron los cristianos, nuestros únicos predecesores (aunque muy imperfectos). Sabían que la humildad es una virtud y que el orgullo es un vicio, que el Nosotros proviene de Dios y que el yo proviene del Diablo.A aquellos dos habitantes del paraíso se les planteó la alternativa siguiente: o la felicidad sin libertad o la libertad sin felicidad. No se les dio otra elección. Y aquellos mentecatos eligieron la libertad, como era de esperar. A esto se resume toda la miseria de la humanidad.»—Nosotros, de Zamiatin—

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